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El sistema de puntos "Scoring" y la seguridad vial

Nota Nº 11, por Botta Bernaus, Especialista en Seguridad Vial.

La República Argentina se encuentra desde hace algunos años en un sitial bastante incómodo respecto a la cantidad de heridos y muertos en accidentes de tránsito. Los titulares de los informativos utilizan cada día más minutos para hacer un resumen de los principales hechos de violencia vial en las principales
ciudades y rutas del país, llegando incluso un periódico a llevar el conteo de muertes que los accidentes de tránsito generan en la Provincia de Córdoba. La experiencia profesional nos indica que toda familia argentina conoce a alguien, cercano o no, que ha sufrido un accidente con lesionados, durante la última década.
Cuando el accidente involucra alguna personalidad del espectáculo, deportiva o política o, participa un vehículo de transporte de pasajeros, el hecho adquiere mayor notoriedad y se suceden las notas, la exposición mediática del sufrimiento y la búsqueda de culpables inmediatos.
Lamentablemente la mayoría de las veces el asunto queda ahí hasta la aparición de otra noticia similar más grave o espectacular; en otras ocasiones, aparecen soluciones casi “mágicas”, con la promesa de soluciones a corto plazo, tales como la instalación inmediata de lomadas o nuevos semáforos, la amenaza de agravar las multas hasta lo inimaginable, la aparición de más uniformados en la vía pública, la realización de campañas publicitarias sobre la temática, o la declaración de una “emergencia vial” sin saber muy bien con qué objetivos.
Sin embargo, el Estado argentino, en casi todas sus representaciones y formas, ha intentado dar respuesta a la problemática de la seguridad en el tránsito, aunque no es menos cierto que esa respuesta ha carecido de la coherencia, profesionalismo y profundidad necesaria para sentar las bases de un mejoramiento sustentable de la seguridad vial.
En algunos países europeos, como el caso de España, el problema fue y es atacado con planes estratégicos con objetivos a corto, medio y largo plazo, con medidas concretas y con la asignación de importantes recursos humanos y materiales, como para hacer frente al problema. Además, como acción casi inexistente en el país, se está midiendo constantemente la evolución de los diferentes indicadores de siniestralidad para poder actuar en consecuencia. Esa medición constante también sirve para evaluar si las medidas que se toman para mitigar la siniestralidad y la mortalidad son eficaces, lo que ayuda a profundizarlas si la respuesta es positiva o en caso contrario, a dejarla sin efecto. Muchas veces en la Argentina, las observaciones u objeciones técnicas a una medida instrumentada es considerada como algo negativo o incluso saboteador de las buenas intenciones del poder de turno.-
Dentro de este marco, en este artículo se hará referencia a una de las “modernas” medidas que apuntan al mejoramiento de la seguridad vial: el permiso o licencia por puntos, conocido por el anglicismo “scoring”,en aplicación en la Ciudad de Buenos Aires y en otras localidades del interior del país.
En líneas generales, el sistema consiste en asignar un número de puntos máximos a cada tipo de licencia de conducir, el que tendrá vigencia por un determinado tiempo (habitualmente uno o dos años), el cual se va reduciendo a medida que se acreditan a su titular, distintas infracciones de tránsito, las que previamente han sido valoradas con un número de puntos a detraer en caso de constatarse la transgresión. Si el conductor llegare a perder todos sus puntos, en cierto lapso, pierde su licencia por determinados plazos. Para su rehabilitación, el infractor deberá afrontar además del pago de las multas u otras sanciones según el caso, la realización de un curso de rehabilitación o de “reciclaje”. También este sistema puede prever beneficios (por ejemplo adicionar puntos o bajar el costo de la renovación de las licencias) a aquellos choferes que no pierdan puntos en un período establecido.
Este tipo de sistemas con mayores o menores diferencias se han aplicado con bastante eficacia en varios países europeos (vg. Inglaterra, Francia, España) y también de Latinoamérica (Brasil es el más paradigmático), colocándolo como una de las medidas de seguridad vial aconsejable.
Y es aquí en donde nos parece importante fijar una primera conclusión: En nuestra opinión el sistema de puntos es exactamente eso, una recomendable medida, la que debe estar inserta dentro de un plan estratégico de seguridad vial mucho más amplio y en consonancia con otras acciones, algunas previas, otras simultáneas y varias más instrumentadas con posterioridad a su puesta en vigencia.
No se debe olvidar, a manera de ejemplo, que el permiso por puntos en España llega después de décadas en donde se ha implementado la inspección técnica vehicular, el cuerpo policíaco afectado al tránsito es muy capacitado y respetado socialmente (Guardia Civil) y las habilitaciones de conducir son únicas y se entregan de una misma forma y con iguales exigencias en cualquier punto del territorio por un solo organismo: la Dirección General de Tráfico.
El marco normativo porteño que impone el Sistema de Evaluación Permanente de Conductores, desde el primero de enero de este año, es correcto, claro y apunta directamente a la prevención de siniestros.
Este sistema que en su partida aparece como adecuado para mejorar la seguridad vial, necesitará para mantener su eficacia en el tiempo, que la Provincia de Buenos Aires comparta esta normativa y controle para que los vecinos de ambas jurisdicciones no eludan su aplicación. Asimismo será necesario que el control de la vía pública se multiplique en gran forma, pues como se enseña internacionalmente, para que una sociedad se sienta controlada en su actuar en la vía pública, se necesita como mínimo, que anualmente sean controlados por lo menos, el 25 % de los vehículos que habitualmente circulan por sus calles.-
Sin embargo para obtener los resultados esperados de reducción de siniestralidad y que esta tendencia continúe no alcanza sólo con el “scoring”.
En efecto existe un abanico de medidas que deben ser adecuadamente acompasadas con el sistema de puntos, algunas de aplicación simultánea y otras inmediata (idealmente previas a la implementación), para catalizar esta buena idea y que no se pierda el empuje mediático y en la opinión social positiva.
La Organización Mundial de la Salud hace algunos años acuñó la frase “la seguridad vial no es accidental” refiriendo a que con planes estratégicos adecuados, medidas coherentes, profesionalismo y asignación de recursos económicos se puede reducir la cantidad y gravedad de siniestros.
¿Cuáles son las acciones básicas que deben acompasarse con el sistema de licencia de conducir por puntos?
Algunas de ellas están reflejadas de una forma u otra en el marco normativo de las diferentes jurisdicciones administrativas argentinas desde fines del siglo pasado, pero que no han llegado a plasmarse efectivamente en la organización estatal.
Las principales temáticas a abordar en conjunto con el sistema de puntos son
º Adhesión de todas las Provincias y Municipios de la Argentina a una única normativa de tránsito. Es inaceptable que tengamos jurisdicciones que tengan un texto normativo propio que se superponga o incluso contradiga con la normativa nacional, llegándose incluso a la situación de que exista en vigencia un código de señales viales diferentes al que rige en el resto del país (es el caso de la provincia de Córdoba).
º Registro Único de vehículos, conductores, infracciones y accidentes. Debe existir una base de datos que contemple al mayor universo posible, idealmente todos, los usuarios de la región administrativa en donde se aplica el “scoring”. Si un porcentaje importante está fuera del régimen, estos actuarán en un marco de “impunidad”, percibida por los demás usuarios que más tarde o temprano, buscarán la forma de escapar por ejemplo, simplemente obteniendo su carné de conducir en una provincia o municipio vecino que no haya adherido al sistema. Ya existen todas las herramientas legales para la implementación de este registro y se espera que la Agencia Nacional de Seguridad Vial, concrete este ya viejo anhelo, como lo ha podido hacer Brasil, país continente con más de 40 millones de conductores y de vehículos.
º Mejorar la formación del conductor, con un mayor conocimiento de la normativa existente, adecuadas destrezas de manejo y con requisitos psicofísicos rigurosos a la hora de obtener el carné de conducir. Uno de los aspectos que más sorprende de la realidad argentina en el tránsito son los diversos requisitos administrativos, exigencias psicofísicas y exámenes teóricos y prácticos entre organismos habilitados para entregar la licencia, a veces municipalidades distantes pocos km entre si. Si bien el marco normativo actual lo permite, se están llevando a cabo acciones a fin de uniformizar estos aspectos, siendo esperable que esta medida no solo quede reducida a que “lo único uniforme” sea la empresa que provea el documento.
Por último es muy importante antes de imponer una norma de circulación que exista una fuerte campaña educativa basada en la sensibilización, el conocimiento de los factores de riesgos en la conducción y la total consonancia con la eventual quita de puntos. Lamentablemente aún persisten usuarios que o no les ha llegado correctamente el mensaje, o no lo han comprendido, respecto a las enormes bondades del uso del casco protector o del cinturón de seguridad, en caso de un siniestro. A fin de cambiar hábitos y modificar conductas negativas en la circulación se debe invertir en campañas masivas de concientización y difusión de buenas prácticas, además de orientar la forma de entrega de habilitaciones, en ese mismo sentido.
º También es preciso e importante la mejora en la eficiencia y adecuación del sistema de control y sanción. Toda sociedad organizada debe confiar en su policía, en su inequívoco rol de prevención, de seguridad pero también de justa y mesurada represión en caso de eventuales apartamientos de las conductas correctas. Para alcanzar esto es necesario contar con recursos humanos capacitados, formados especialmente en seguridad vial como agentes activos en la prevención y, llegado el caso en el control, la detección de infracciones y los procedimientos inmediatos posteriores. Argentina actualmente cuenta con diversos cuerpos de control de tránsito, pero son escasas las instancias de coordinación o capacitación formal. La aptitud y la actitud de los inspectores y policías, resulta un elemento fundamental a la hora de aplicar el sistema de puntos, pues son ellos quienes lo alimentan. El otro aspecto relacionado es la existencia de un proceso rápido y eficaz de notificación al presunto infractor y trámites derivados posteriores. El usuario no debe sentir que su castigo son las demoras administrativas o el ir de una ventanilla a otra de oficinas o empleados públicos, sino que cometió un error y que este podría haberle costado caro en términos de calidad de vida o la vida misma.
º Acompañamiento permanente del Poder Legislativo y el Judicial en la preocupación por la seguridad vial. El primero de los poderes mencionados, para que acompañe con normas importantes el cambio de actitud del usuario de la vía pública, para lo cual debe trabajar para incorporar a la Ley Penal figuras delictivas que castiguen adecuadamente las inconductas que atenten contra la seguridad vial, incluso antes que se transformen en accidentes con lesionados o muertes, tales como la conducción temeraria o bajo los efectos del alcohol o drogas, el exceso de velocidad manifiesto o el conducir sin licencia o seguro que cubra daños a terceros. También sería recomendable trabajar para incorporar la figura del abandono de la escena del crimen, que reemplace efectivamente el abandono de personas (Código Penal), para castigar aquellos que generaron una tragedia vial y luego se fugaron intentado eludir la acción de la justicia.
º Respecto al Poder Judicial, su involucramiento resulta esencial, pues la sensación de abandono y frustración que rodea a las víctimas ante la falta de respuesta, en tiempo y forma, de los jueces, no solo exaspera sus ánimos sino que también les impide elaborar adecuadamente las consecuencias del accidente y el luto ante las pérdidas. Pero no solamente ello es necesario de la justicia, sino que también aparece como necesario la creación de un fuero específico, ágil, profesional y eficiente, que pueda entender y comprender la importancia de esta temática, aplicando con rigor y convencimiento las herramientas que el Poder Judicial les acerque para contribuir en el mejoramiento de la seguridad vial.
º Por último, los cursos de rehabilitación son un aspecto relevante y a los cuales los países que han implementado el sistema de puntos han dedicado ingentes esfuerzos. En primer lugar se debe establecer claramente cual es el contenido y la duración de tal actividad. Muchos de los conductores que asistan por infractores fueron habilitados por la misma autoridad sin haber aprendido o internalizado en forma profunda y correcta, las normas por las cuales ahora se les “castiga”. Es de significancia elegir adecuadamente los temas a tratar, grado de profundidad (asociado a la carga horaria) y métodos de medición de aprovechamiento real de la actividad. Por otro lado es totalmente relevante quienes serán los profesores encargados de impartir los mismos. El público que asistirá no siempre estará ávido de aprender y compartir experiencias positivas. Además de sus buenas características pedagógicas y manejo de técnicas docentes, se darán situaciones que exigirán conocimiento de manejo de grupos y planes de contingencia.
Conclusiones
El sistema de puntos es una medida muy adecuada para redondear un plan estratégico de seguridad vial en un país. La sociedad lo puede asimilar en corto plazo pues sus bases, en general, ya son conocidas y aceptadas por ella. En efecto la mayoría de las personas ha pasado por el primario o el secundario y ha tenido un boletín, en donde los puntos obtenidos pusieron o quitaron una sonrisa del rostro de la mamá al recibirlo.
Sin embargo el marco actual del tránsito en Argentina con disparidad de normas, formas de obtención de licencias, de control y fiscalización, pueden disminuir los logros del “scoring” sino se acompañan con otras medidas relativamente sencillas pero que requieren profesionalismo, coherencia y la asignación de recursos humanos y materiales. Entre ellas se destacan: unificación de la normativa de tránsito, registro único de conducir, mayores exigencias a la hora de entrega de licencias de conducir, adecuados cuerpos y procedimientos de control y sanción e, involucramiento activo del Poder Legislativo y Judicial en la mejora de la seguridad vial.
Con esas acciones adicionales pero imprescindibles, la sociedad en su conjunto deberá entender y apoyar el “scoring” como un sano intento de mejorar las tristes cifras de siniestralidad que sufrimos todos.

Nota de Septiembre 2009

Fecha de actualización: 2011-01-01

 

   
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