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Porque las personas cometen las infracciones de tránsito

Nota N° 164, Muy interesante nota para entender una gran problemática de nuestro país

Una de las razones por las que las personas desarrollan o no una acción específica es la creencia que tienen respecto de cuáles serán las consecuencias de dicha acción. Dicho de otro modo: si una persona cree que conducir de determinada manera (no respetando las normas, por ejemplo) no le acarreará consecuencias negativas, es posible que persista en su modo de conducir, cometiendo infracciones.

Un estudio desarrollado por la Universidad Siglo 21 nos muestra que una gran mayoría de las personas no considera que una infracción de tránsito vaya a traer como consecuencia una multa o un castigo legal. Y, en general, tampoco se inclina a pensar en cuánto se elevan las posibilidades de un accidente cuando se conduce fuera de la norma.

Si a esto sumamos que una importante parte de la población desconoce el contenido de ciertas normas, nos encontraremos con lo que nos muestra el estudio: un 40 por ciento de las personas presenta una probabilidad que va de alta a muy alta de cometer una infracción.

El IPI (índice de probabilidad de infracción) combina tres medidas por separado, que incluyen el conocimiento de las normas, la creencia de que una conducta transgresora acarrea una consecuencia negativa y, por último, la frecuencia con la que se cometen determinadas infracciones.

El panorama resultante no nos es desconocido. Es muy elevada la probabilidad de que un conductor desarrolle una conducta infractora y, si a esto lo llevamos a un escenario donde la infraestructura vial está en crisis y el control de las normas no es el adecuado, se hace difícil pronosticar cambios positivos a corto y mediano plazo.

Sin embargo, la situación no es irreversible. Uno de los factores que se puede modificar –política de Estado mediante– es el control sobre las infracciones y el consecuente castigo por éstas. Si ello se pusiera en marcha, se modificaría la percepción de los conductores respecto de que no existen consecuencias negativas por la infracción. Y, a medida que se asiente la creencia en que la infracción trae aparejada una sanción, la tendencia a desarrollar conductas transgresoras será cada vez menor.

El problema del tránsito responde a muchas variables. No todas pueden manejarse a corto y mediano plazo. Pero una de las más influyentes –que es la ausencia de controles adecuados y sistemáticos– puede tener solución sin demora.

Fuente: Octubre 2010, Nota en La Voz del Interior, Diario de la Provincia de Córdoba; nota de Aldo Merlino, Director del Centro de Investigaciones de Tendencias y Comunicación (Citec).

Fecha de actualización: 2012-08-14

 

   
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