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Testimonio de un sobreviviente de un siniestro vial en automóvil

Nota N° 242, Huellas de Vida

Soy Roberto Segovia , tengo 26 años y mi historia comienza así…

El lunes 1 de enero de 2006, con 19 años, luego de trabajar en la pizzería, salimos con un amigo rumbo a Carlos Paz a ver el show de Nazarena Vélez en KEOPS. Después de pasar una noche excepcional y de recibir un beso de Nazarena decidimos retornar, ya que yo debía entrar al trabajo a las 8 de la mañana en una librería. De regreso en el auto, me acomodé en el asiento del acompañante con el deseo de descansar. Algo que no ocurrió, ya que recién ahí comenzaba una odisea en mi vida. Quizás los sueños que pude haber tenido en ese momento, ninguno se asemejó a lo que después sucedió. Llegando a Córdoba, mi amigo quien conducía, se quedó dormido; perdió el control del auto quedando el vehículo sobre un cantero y pegando la parte delantera contra un árbol. Mi cabeza impactó contra el parabrisas, ahí fue cuando me desperté todo ensangrentado y sin entender que pasaba. Eso no era un sueño! Era real….En pocos segundos mi vida dio también un vuelco.

A los 5 minutos de lo sucedido llegó la ambulancia y luego de un arduo trabajo lograron sacarme ya que había quedado atrapado entre los hierros del vehículo. Ya en la ambulancia, lograron estabilizarme, me hicieron una traqueotomía debido a que sufría de una severa hemorragia. Me trasladaron al Hospital de Urgencias y estuve ahí 15 días, me realizaron una cirugía porque tenía muy comprometido los ojos. A los días me llevaron al Hospital Córdoba para que me evaluara un oftalmólogo especializado. En la sala común me entero que había perdido un ojo y todavía no podía entender por qué tenía suero en los dos brazos. Tampoco entendía por qué no podía hablar ni ver, pero lo peor todavía no había llegado.

Una vez que el doctor me evaluó, de él salieron las peores palabras que podía haber escuchado en mis 19 años, “Flaco prepárate no vas a volver a ver NUNCA MAS”. Fue como si se me hubiera derrumbado el mundo, me temblaba el cuerpo y lloraba. En ese momento pensaba,….” que me corten una pierna pero que me devuelvan la visión”. No sabía que hacer, ni como seguir…

Ya no aguantaba más estar en el hospital así que a los pocos días, recibí el alta médica bajo el resguardo de mi tía, quien es enfermera y se hacia responsable por mi salud. Estando en casa todo era distinto, costó mucho volver a adaptarme, el primer día rompí una taza y ahí volví a llorar. La ayuda mas cercana que tenía era la de mi mamá Andrea que estaba “todo el día conmigo”. Recién comenzaba el proceso de una nueva vida, volver a caminar, volver a leer, a escribir e independizarme ya que recién estaba entrando en la adultez.

Con el apoyo fundamental de mi familia (mis Padres, hermano, tíos y primos), de mi fuerza de voluntad y ganas de seguir adelante, hoy puedo decir que “AMO MI VIDA”. Vivo normalmente, quizás al principio me molestaba o tenía vergüenza pero hoy me libero de esos prejuicios y vivo MI VIDA.

Agradezco a mi profesor de futbol para ciegos, Gonzalo Abbas Hachaché, que se cruzó en mi camino y me ayudó a superar obstáculos junto a sus alumnos y profesores amigos. Ellos me proveyeron de la información necesaria para VOLVER A VER EL MUNDO A MI MANERA.

Desde hace cuatro años trabajo en “FABIMAR”, una fábrica de pastas, doy gracias a mis jefes y compañeros por integrarme sin prejuicio alguno.

Sin esperarlo y con muy pocas esperanzas, el AMOR también golpeó a mi puerta, conocer a Eugenia Villalba cambió mi vida por completo, me dió mucha confianza para seguir peleándola. Hoy ella es la madre de lo más hermoso que tengo en la vida “DULCE”, mi hija de un año y siete meses. Imposible bajar los brazos a esta altura, pensar lo que sucedió hace años atrás y ver lo que hoy soy junto a ellas, me emociona de alegría.

Formo parte del grupo “HUELLAS DE VIDA” desde su inicio, me reconforta ayudar y sentir que también puedo ayudar con mi testimonio y ganas de seguir adelante.

Doy gracias porque hoy a pesar de todo, sigo viendo el mundo igual, lo que antes era importante hoy sigue siendo importante. Los problemas de muchos son ínfimos al lado de otras cosas que pasan en el mundo.

A las personas que lean esto, tanto padres o hijos, aprendan a ESCUCHAR, EL MUNDO NO SIEMPRE ES COMO LO IMAGINAMOS, NO SOLAMENTE LE PASA A LOS DEMÁS, SINO TAMBIÉN LE PUEDE PASAR A UNO MISMO...HOY TENES LA OPORTUNIDAD DE PREVENIRLO…

Fecha de actualización: 2013-02-11

 

   
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