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Crece fuerte la venta de motos y ya se refleja en los siniestros

Nota N° 346, Nota Clarin

Son económicas, se pueden pagar en cuotas bajas y, por sobre todo, sirven para esquivar el endiablado tránsito porteño.

Por todo esto, cada vez se venden más motos.

Según la Asociación Argentina de Motovehículos (Mottos), en los primeros seis meses del año, en la Argentina se patentaron 363.809, un 5,7% más que igual período de 2012.

En la Ciudad el aumento fue aún más fuerte: en el primer semestre patentaron 11.108, un 31,8% más que el año pasado.

El boom se refleja en las calles, donde los motociclistas encabezan la cantidad de víctimas de siniestros viales.

Y uno de los motivos es que conducen en forma riesgosa.

En una casa de electrodomésticos, la moto más barata sale $ 5.299.

De acuerdo a Mottos, durante el primer semestre de este año en el área metropolitana se patentaron 494 por día, contra las 420 del año pasado.

Y en Capital, hasta el 31 de julio se habían patentado un 32,65% más que en los primeros siete meses de 2012.

La contracara es que, el año pasado, los motociclistas conformaron el 38% del total de las víctimas de los siniestros viales, muy por encima de los peatones, que es el otro grupo de riesgo y representó el 24%.

Según un informe de la Defensoría del Pueblo porteña, en 2012 hubo 9.834 hechos de tránsito, con 10.510 lesionados y 77 muertos.

Y 3.988 de los lesionados y 26 de los muertos fueron motociclistas. El 89,6% fueron hombres. Y el 35% tenía entre 15 y 39 años.

“La moto es un vehículo muy frágil, donde el paragolpes es el cuerpo del motociclista.

No tiene masa, es poco visible y está siempre en equilibrio.

Si a eso se le suma que el perfil del que gusta de las motos es un chico joven amante de los riesgos, la combinación es letal”, señala Alberto Silveira, el titular de Luchemos por la Vida.

“La Ciudad es donde más se usa el casco: el 80% se lo pone –observa Fabián Pons, gerente general del Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI)–.

Pero muchos usan cascos no homologados o se los colocan mal.

El otro problema es que se están utilizando muchas motos chicas, de origen chino y de muy mala calidad.

Y que las conduce gente inexperta y hasta menor de edad, con lo cual es bastante proclive a tener siniestros.

No saben andar en moto ni manejarse en el tránsito. Además, hay mucha moto robada y sin patente.

La mayoría no tiene seguro y los controles son muy débiles”.

En la hora pico del regreso de un día de semana, en avenida Córdoba varios motociclistas hacen zigzag entre los autos a toda velocidad.

Uno tiene la patente colocada al revés. En 9 de Julio e Hipólito Yrigoyen, algunos pasan con el semáforo ya en rojo.

Y en Pueyrredón, las motos avanzan hacia el sur por los carriles que van al norte.

Luchemos por la Vida observó el comportamiento de los conductores de 1.822 motos y ciclomotores entre marzo y mayo pasados.

El 27% no respetaba los semáforos en rojo; el 31% no aminoraba la velocidad en las esquinas; el 74% no señalizaba sus maniobras de giro; el 75% no cedía el paso en las sendas peatonales, y el 51%, además, se detenía sobre ellas.

“En la mayoría de los casos, las motos son conducidas por varones adolescentes o jóvenes, que son grupos de alto riesgo y mueren más en siniestros de tránsito que por enfermedades – sostiene María Cristina Isoba, directora de Investigación y Educación Vial de la Asociación–.

Sobreestiman su propia capacidad, piensan que nada malo les sucederá, y disfrutan de los riesgos, como avanzar con peligrosos zigzagueos y acelerar.

Hasta que un pequeño error de atención o de cálculo, o la maniobra de otro conductor, demuele en un instante su omnipotencia y los estrella contra el piso recordándoles, con dolor, que su moto y él son muy vulnerables”.

“Zigzaguear es parte del trabajo: si voy detrás de un auto en un carril, no tiene sentido mi actividad como mensajero –sostiene Maximiliano Arranz, secretario adjunto de la Asociación Sindical de Motociclistas, Mensajeros y Servicios (ASiMM)–.

El límite es no poner en peligro la vida de los demás ni la propia.

Estamos sometidos a presiones de tiempo: nadie pide una moto para que vaya despacio.

Pero no hay motivo para violar leyes de tránsito o manejar imprudentemente.

Además, antes un motoquero ganaba sólo en función de los viajes que hacía y tenía que hacer la mayor cantidad posible.

Pero desde el sindicato eliminamos el trabajo a destajo.

Hoy, el que hace más viajes gana más, pero hay un sueldo básico garantizado y una jornada de ocho horas. Esto eliminó bastante la presión”.

En el gremio recomiendan la conducción defensiva.

“Hay que cumplir las normas de tránsito –insiste Arranz–.

No se puede ir a contramano, ni en el carril del Metrobus, ni cruzar semáforos en rojo.

Hay que mantener la moto en buenas condiciones y usar un casco de buena calidad.

Tenés que frenar en el amarillo, pasar a los autos por la izquierda y prever si van a doblar o se va a abrir una puerta.

Porque tenés que cuidarte sin esperar mucho del que está enfrente.

Porque el del auto no se fija y a veces no te ve y, en lo físico, nosotros estamos más expuestos y somos los que perdemos.

No podemos dejar librada nuestra integridad física a la buena voluntad de los otros conductores”.

Fuente: Diario Clarin 01/09/2013: http://www.clarin.com/ciudades/Crece-fuerte-venta-refleja-accidentes_0_985101631.html

Fecha de actualización: 2013-09-07

 

   
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