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Conflicto individual o Los roles superpuestos del usuario de la vía pública

Nota N° 362, por Gerónimo Bonavera

La vía pública es utilizada simultáneamente por peatones, ciclistas, motociclistas, automovilistas, colectiveros, camioneros, tractoristas, maquinistas, carreros, jinetes y algún otro que se me escapa de la enumeración. En todo caso, por seres humanos que utilizan distintos tipos de medios de locomoción para desplazarse por ella.

La falta de respeto entre cada uno de ellos es una constante en cualquier lugar del país que uno se ubique. Imperan códigos no escritos que hacen a la impunidad y el avasallamiento como las conductas más criticadas: predomina la ley del más fuerte (camión contra cualquiera; colectivo contra auto; auto contra moto; moto contra bicicleta: bicicleta contra peatón); es habitual la invasión imprudente de manos y carriles de circulación (carros por la mano izquierda; autos y motos por las bicisendas; bicicletas fuera de las bicisendas y por la mano izquierda) y, sin agotar la enumeración que dejo en estudio del lector, es normal que los peatones crucen las calzadas por mitad de la cuadra y que los vehículos invadan la sendas peatonales.

Es lo que se dice una verdadera guerra de supervivencia, totalmente estúpida e innecesariamente riesgosa.

Lo peor de la situación es escuchar los argumentos colectivos de unos contra otros, cuando se trata de ordenar la circulación y bajar el riesgo siniestral, argumentos que sin dejar de ser válidos si se los toma como grupos homogéneos de usuarios de la vía pública (peatones, ciclistas, conductores, etc.), esconden, detrás de la generalización, la mayor de las hipocresías individuales sobre el respeto hacia las reglas de tránsito.

Para que se pueda entender esta aseveración mía, permítame el lector ayudarlo a analizar su propia conducta como usuario de las vías de circulación, ya que cada uno de nosotros adopta distintos roles durante su estadía en las calles y no siempre nuestra conducta individual, en cada uno de ellos, es coherente con las expresiones colectivas a las que adherimos como necesarias para solucionar el problema de convivencia mientras nos desplazamos.

En un lapso no muy largo de tiempo –un día, una semana- seguramente cada individuo adopta distintos roles como usuario de la vía pública. Puede ser peatón –todos lo somos en algún momento-, ciclista o conductor de algún vehículo a motor –auto o moto en la mayoría de los casos- cuando no, principalmente por razones laborales, colectivero o camionero.

Ahora bien, permítame orientarlo en el análisis de su propia conducta individual, para que le sirva de ejemplo indiscutible:
* cuando es peatón sufre los embates de los automovilistas, pero, como peatón, cruza la calle respetando las sendas peatonales o lo hace por el medio de la cuadra donde tiene prioridad el automovilista?
* cuando está conduciendo su automóvil o moto, sufre el problema de los peatones que cruzan por cualquier lado, pero, en las esquinas, detiene su vehículo no invadiendo la senda peatonal para que aquellos que lo son en ese momento crucen con mayor seguridad?
* cuando se desplaza en bicicleta, los autos y colectivos se le tiran encima, pero, circula usted por la bicisenda cuando existe o por la derecha cuando falta, o lo hace zigzaguea entre los autos y no se detiene ante un semáforo?

Con estos tres simples ejemplos pretendo demostrar que los reclamos de cambios de conductas colectivas para grupos determinados de usuarios de la vía pública sólo son legítimos cuando son realizados por aquellos que cumplen con las reglas de tránsito en cada uno de los roles que alternativamente asumen mientras se desplazan por ella. Caso contrario, que es la mayoría, son actitudes hipócritas que sólo agregan confusión a la dramática realidad que nos afecta.

Las conductas colectivas son la suma de las conductas individuales, por lo tanto, si queremos que la sociedad impulse y asuma un cambio, empecemos por ser sinceros con nosotros mismos. Yo sé que cuesta cambiar malas conductas adquiridas durante años, porque también debo asumir mi parte en el esquema, pero si apostamos a una sociedad de convivencia, empecemos dando el ejemplo y a partir de allí legitimemos el reclamo hacia los demás.

Gerónimo Bonavera
Programa de Formacion de conciencia vial colectiva

Fecha de actualización: 2014-07-12

 

   
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