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Conducir nuestro comportamiento es saber manejar

Nota Nº 19, por Laura Ruiz, nota para Conducta Vial

Toda actividad laboral del hombre implica un riesgo inherente y la conducción no escapa a esto. Las personas conducen de manera similar a como se comportan y de acuerdo a sus rasgos de personalidad. Al realizar esta actividad se ponen en juego valores, normas, problemas, actitudes, motivaciones y expectativas, es decir, el conjunto de la experiencia humana del sujeto que conduce.

Sin embargo, el modo de conducir también se adapta al estado anímico actual. Algunos de los factores emocionales que influyen en mayor medida en los accidentes de tránsito son: inmadurez - osadía, descontento en alguna faceta de la vida laboral o personal – baja tolerancia a la frustración – entre otros. Todas estas reacciones pueden influir e incrementar el riesgo de accidentes de tránsito.

Debemos tener en cuenta que al ser una actividad cambiante y exigente la conducción es una tarea sumamente estresante. Además, algunas experiencias del sujeto tales como llevar un ritmo de vida acelerado, la inseguridad, el espíritu de competencia, la sobrecarga de trabajo, la excesiva estimulación ambiental y las metas demasiado elevadas contribuyen a la aparición del estrés.

Este trastorno anímico hace más vulnerable al individuo y lo predispone a llevar a cabo una “conducción temeraria” a través de la cual disminuyen nuestras capacidades perceptuales, atencionales, cognitivas y motoras necesarias para conducir de manera segura.

Bajo estas condiciones aumentan los tiempos de reacción, nos comportamos en forma ansiosa y agresiva y se desencadenan trastornos psicosomáticos entre otras alteraciones.

Un conductor estresado es un conductor en riesgo. Es por esto importante destacar que existen formas de prevenir y disminuir el estrés a la hora de conducir. Algunas de las medidas saludables que podemos implementar son: tomar conciencia del estado anímico en que se encuentra el conductor, disminuir la velocidad y adecuarla a las circunstancias del tránsito, no engancharse frente a un conductor torpe, lento o agresivo (evitarlo), planificar cada viaje otorgándole el tiempo necesario para ese recorrido (de esta manera se evita la ansiedad por llegar a tiempo a destino), evitar discutir con los acompañantes, etc.

Laura Ruiz, Especialista en Educación y Seguridad Vial.
Nota para Conducta Vial de Marzo del 2010

Fecha de actualización: 2011-09-11

 

   
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